Al cruzar la puerta
Al principio todo parece confuso en una cocina, no conoces a nadie y nadie te conoce. No tienes idea de que hacer o que no hacer, pero al encontrarte y relacionarte ya no hay límites. Todos se convierten en una familia muy unida e incondicional.
Al principio todo parece confuso en una cocina, no conoces a nadie y nadie te conoce. No tienes idea de que hacer o que no hacer, pero al encontrarte y relacionarte ya no hay límites. Todos se convierten en una familia muy unida e incondicional.
Montones y cerros de platos, mercancía por acomodar, pisos que tallar, altas temperaturas, lidiar con la cruda del día anterior. Es bien sabido que al finalizar el servicio necesitas quitar el estrés de tu vida, así que todos vamos a un bar cercano y nos ponemos hasta atrás.
Pero si hay algo que realmente me encanta es la gran amistad y la relación tan estrecha, ya que convives con ellos todos los días por 12 horas.
Lo mas divertido son las peleas, te gritan, tu gritas, todos gritan y al final todos reímos a carcajadas, por que no es mas que una simple forma de sacar el estrés que llevamos acumulando durante la jornada.
Al final del día sabes que diste lo mejor de ti, que tus compañeros dieron lo mejor de sí, y que tienes tres o cuatro horas para dormir y empezar de nuevo. Pero lo haces, por que te llena de amor y satisfacción hacer algo que muy pocos harían y que tu disfrutas a pesar del cansancio.




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