martes, 14 de noviembre de 2017

Orientación

COMO SABER QUE HACER

Al inicio es común no saber que rama elegir o que estilo tomar, yo en lo personal siempre había pensado que quería dedicarme a la repostería. Tiempo después y con la practica me di cuenta que la cocina oriental era lo mio, claro que en principio me daba un poco de repulsión ver los videos de animales vivos que se comían, pero era otro estilo en el cual jamás me sentí identificada. 

Claro que donde vivo era muy difícil conseguir algunos alimentos orientales, pero con el tiempo (gracias a dios) abrieron tiendas orientales donde me pude surtir de al menos algunas cosas básicas para cocinar. 
Pero si algo siempre me ha gustado y cada ves he ido perfeccionando mas es el ramen, claro que aqui muchos no les gusta por que la oír la palabra ramen piensan en maruchan, algo que muchas madres usaron para alimentar a sus hijos de forma económica mientras ellas estaban en el trabajo. 


Otro de los platillos que siempre me gusto pero me tome mi tiempo para realizar fueron las Gyozas. 

En nuestro proximo blog les pondre recetas de mis propias creaciones para ver que tal les parece. 

Primero lo primero

Al cruzar la puerta

Al principio todo parece confuso en una cocina, no conoces a nadie y nadie te conoce. No tienes idea de que hacer o que no hacer, pero al encontrarte y relacionarte ya no hay límites. Todos se convierten en una familia muy unida e incondicional. 


Montones y cerros de platos, mercancía por acomodar, pisos que tallar, altas temperaturas, lidiar con la cruda del día anterior. Es bien sabido que al finalizar el servicio necesitas quitar el estrés de tu vida, así que todos vamos a un bar cercano y nos ponemos hasta atrás. 







Pero si hay algo que realmente me encanta es la gran amistad y la relación tan estrecha, ya que convives con ellos todos los días por 12 horas.

Lo mas divertido son las peleas, te gritan, tu gritas, todos gritan y al final todos reímos a carcajadas, por que no es mas que una simple forma de sacar el estrés que llevamos acumulando durante la jornada.









Al final del día sabes que diste lo mejor de ti, que tus compañeros dieron lo mejor de sí, y que tienes tres o cuatro horas para dormir y empezar de nuevo. Pero lo haces, por que te llena de amor y satisfacción hacer algo que muy pocos harían y que tu disfrutas a pesar del cansancio.